Todo lo existente está hecho para dañar y extinguirse.
- JP.

- 26 ene 2020
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Existen ciclos, períodos, etapas continuas que nacen y al paso del tiempo se extinguen. Nace un ser o un objeto nuevo, continua hasta cierto periodo de su vida útil y deja de existir como tal.
Así como se obsequia el hecho de tener oportunidades, debes saber que su contra parte, como sacrificio, es la extinción de aquello en cualquier momento.
Durante su vida útil aparecen factores que comienzan a involucrarse, emociones personales creando un lazo afectivo.
Es lo que en cierto punto nos genera miedo de perderle, pero también nos genera potenciar un valor aquello antes de que termine, dependiendo del egoísmo nos dañará en distintos grados. Teniendo la óptima postura, hará que se pueda sobrellevar de mejor manera aceptando su naturaleza.
Al momento de su extinción, como tal desaparece, pero siempre queda algo más… su esencia, su recuerdo, su valor. Prevalece en nosotros hasta cuando deseemos tenerlo.
Una vez más, de manera visual podemos abstraer aquel hecho.
Una nebulosa es una nube gigante y difusa compuesta de polvo y gas en el espacio. Algunas provienen del gas y polvo expulsado por la explosión de una estrella moribunda, como una supernova. Otras nebulosas son regiones donde comienzan a formarse nuevas estrellas.
De algo que no tiene como apariencia algo sólido es capaz de crear y generar nueva vida, como las estrellas. Metafóricamente, las estrellas son nuestros objetos, personas o situaciones presentes a lo largo de nuestra vida, con un proceso de admiración y valor hacia ellas, pero tienen su destino y su tiempo, una vez extinguidas dejan su esencia deambulando en el exterior, al igual que en nuestras vidas dando como resultado final la apreciación de algo tan bello y fascinante como una supernova.




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