Lo efímero de lo eterno
- JP.

- 22 mar 2020
- 1 Min. de lectura
Actualizado: 16 ago 2021

Comienzas a sentir y escucharte, inicias un proceso de reconocimiento de tus frecuencias, vas notando aquellas vibraciones y como se comportan frente a factores externos, autoconocimiento le llaman, empiezas a discriminar entre aquello que te nutre y aquello que te hace demasiado ruido es mejor que esté fuera. Aquella energía comprimida es la que mantiene un combustible suficiente para avanzar, como el centro de una galaxia dominada por un agujero negro.
Notas que el patrón de movimiento del planeta que habitamos ya no tiene un sentido solamente horizontal; ahora crece, se expande y asciende.
Emociones revueltas, provocando excitación, causando temor, incertidumbre y disgusto; excitación por lo nuevo y la dicha de un descubrimiento personal, temor e incertidumbre que nos lleva a comparar nuestra pequeña existencia con todo lo conocido y desconocido aún ahí fuera, un miedo, que hace sentirnos tan inferiores, y disgusto por aquellos que se quedan atrás, viviendo a raíz de impulsos por factores externos, dóciles a esos cambios, ignorantes de su existencia.
Cuando estamos sobrepasados se siente un encanto de querer morir y olvidar todo, '' total, somos la nada misma'', un maldito suspiro, ni siquiera detectados por el cosmos, versus esa maldita fascinación de seguir en búsqueda, vivir y ver hasta dónde somos capaces de llegar... y si se nos dió la dicha de estar aquí y tener a disposición lo suficiente para nuestro desarrollo... hacer de este abrir y cerrar de ojos el mejor efímero momento.

JP.



Comentarios