It's all about one
- JP.

- 5 jul 2020
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 12 oct 2020

El acto de errar, actualmente, se ha convertido en uno de los factores que nos sirven de manera positiva. Esto es normal en un lugar de dualidades, que se cree y practica sobre dos elementos como parte de un todo. Uno reacciona y se refleja en el otro, y viceversa. Es de esa manera que el errar tiene lugar en una cúspide, no en la cúspide absoluta. Sin conocer los malos resultados jamás se podría llegar en primera instancia a "verdades" absolutas, todo depende directamente del enfoque y perspectiva que se arrastre. Lo más cercano a aquello y demostrable, lo hace la ciencia, aquella persistencia de ensayo y error permite ir definiendo teorías, unas más aceptadas que otras, para así dar sentido concreto a lo que se esté estudiando, experimentando y descubriendo.

¿Qué sería de esa parte "complementaria" sin su existencia? ¿Hasta dónde llegaría su límite/barrera de hacer y ser? La dualidad mantiene ese viaje de ir y venir, de ser y no ser al mismo tiempo. Se crea una dinámica que por existir se le atribuye como única verdad, porque se siente y se cree real. No es más que creación de una lista infinita de cosas eternas, pero compuestas de instantes efímeros. Explosivamente están sucediendo en cada momento, siguiendo su única dirección múltiple que cierra en su propio inicio. Son aquellos factores negativos y positivos quienes luchan por abarcar más área en un campo, cada hemisferio ensimismado en sus propias existencias y poder individual.
¿Y si hacemos un salto de ese campo de lucha eterna, cíclica, a una órbita exterior? Ésta nos permitiría apreciar como esos 2 hemisferios luchan sin sentido por no conocer el panorama completo. Si ambas áreas se percataran y priorizaran que existe un tercer elemento, muy similar a ellos pero no iguales, de características levemente mayor a ellos, calmarían y frenarían la batalla para apaciguar sus estados. De esa manera aquella dinámica se entrelazarían con este tercer punto. Su equilibrio. De donde surge la división de ambos. Y es que no necesitamos sus extremos.

Es necesario que antes ocurra la batalla, para que luego de desmenuzar sus razones de ser, logren entrar en un estado difuso, y así desaparecer, prevaleciendo en el mismo inicio... Éste crea un error, que con el tiempo se debe frenar, tiene que lograr cerrarlo con un "fin", con su dinámica de bucle, en el mismo inicio. Los daños y errores se compensan con un mejor resultado que nos permite seguir en un camino sólido, para seguir avanzando. Es necesaria la existencia de 1 y 2, hasta que acepten y crean que 3 es 1.
I T ' S A L L A B O U T O N E.
JP.



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